Caminando con el Miedo

FIRE-WALKING
Todos los seres humanos experimentamos, en algún momento de nuestra vida la emoción que llamamos “miedo”. Nuestro pensamiento y estrategia en esos momentos es detener lo que estemos haciendo y esperar para eliminarlo, controlarlo, evitarlo o vencerlo. Y aunque el miedo es una emoción biológicamente válida y útil, pues nos alerta de los peligros que nos rodean, también a veces nos detiene de lograr la vida que anhelamos.

Es muy común para los adultos sentir miedo a lo desconocido, a los cambios, al fracaso, al rechazo inclusive al éxito.

Una de las maneras más poderosas que existen en el mundo para enfrentarse a los miedos es el arte del fire-walking (caminata sobre brasas), un ritual milenario cuya primera referencia data de hace 4.000 años, en la India, cuando con fines religiosos se hacían ceremonias de curación, purificación, iniciación a la adultez, buena cosecha, prueba de fe y votos.

Esta tradición se sostuvo en el tiempo, hasta que se comenzó a usar en 1970 en los Estados Unidos para talleres de crecimiento personal y corporativo. Hoy en día, compañías de gran reconocimiento como American Express, Microsoft, Unilever y Coca-Cola han usado el fire-walking para derrumbar barreras de pensamiento y empoderar a su capital humano.

Esto no es un truco. No se cubren los pies en algún líquido protector para atravesar las brasas. Ni tampoco el que los pies suden mucho hace que se protejan. Y sí, se siente un pequeño ardor, pero es algo transitorio al hacer contacto sobre las brasas ardientes.

La explicación científica se debe a una combinación de tres factores:

  • No se camina sobre fuego como tal, sino sobre brasas ardientes. El fuego se prende con mucha anticipación para que la madera o carbón se vuelva brasas, sin llamas.
  • Los caminantes nunca dudan, caminan rápidamente, pero sin correr y no se deben quedar parados en medio de las brasas.
  • Científicamente, caminar sobre las brasas ardientes a 900 grados centígrados es posible por la combinación de usar materiales como el carbón que es un material orgánico que no conduce bien el calor.

El entrenamiento enseña principalmente a comprometerse con un propósito claro, y luego tomar acciones meta-razonables para llegar al otro lado. La propuesta es que, para atravesar el camino de las brasas, o cualquier camino en realidad, debes estar comprometido al 100 % con llegar al otro lado. Una vez se da el primer paso se derrumban nuestras creencias limitantes y al llegar al final te das cuenta de que los límites eran creados por tu propia mente para protegerte del riesgo del fracaso.

Los talleres no deben ser casuales o improvisados. Los instructores han debido pasar por un riguroso entrenamiento que les permite construir el fuego y una superficie adecuada antes de caminar sobre él. Muchos que lo han experimentado expresan su inmensa satisfacción de lograr algo que el mundo entero advierte que es imposible. Imagina cómo evolucionarían nuestras vidas si nos acostumbramos regularmente a redefinir el significado de “imposible”.

Este entrenamiento es facilitado por el Entrenador de Entrenadores Internacional, Cesar Martínez Alvarez, quien lleva más de 15 años realizando estos procesos alrededor del mundo.